Cómo diseñamos lo que hacemos

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Aquellos que cuentan sus éxitos, por lo general, solo muestran sus resultados. En Clica creemos que hay un gran valor en contar el proceso de diseño mediante el cual algo pasa de no existir a ser una realidad. En esta nota te contamos cómo nació Mazorca.

En Clica hacemos muchas cosas. Varias de ellas nos divierten, desacomodan y enseñan. No tuvimos mejor idea que ponerle un nombre a la aventura que hacemos cada vez que pensamos este tipo de cosas: Clica Lab.

Clica Lab lleva adelante las ideas que sabemos que pueden fallar, que vienen imperfectas de fábrica y con premisas no validadas, pero que nos animamos a probar por el mero hecho de aprender y divertirnos mientras lo hacemos.

Mazorca es producto de Clica Lab y no queríamos dejar de contarles el proceso mediante el cual fuimos haciéndolo porque creemos que hay mucho para analizar y aprender.

El origen

Quienes nos conocen saben lo obsesivos que somos con las cosas que nos apasionan. Desde que comenzamos no paramos ni un día de leer, aprender y formarnos. Mitad por curiosidad, mitad porque es fundamental en toda actividad tan dinámica.

Esto también nos sucede con otras áreas del conocimiento. Particularmente veníamos leyendo y conversando sobre la pandemia bastante antes de que comience la cuarentena. Era el 10 de marzo de 2020 en la Ciudad de Buenos Aires y nosotros charlábamos de todos los cambios profundos que el COVID19 traería consigo en el área digital y en nuestro mercado particularmente.

Luego de ver varios informes de consultoras globales y haberlo charlado mucho, corroboramos que el rubro de grocery & food iba a tener una aceleración digital sin precedentes. Y tenía mucho sentido.

Luego de varias charlas junto con Facu, Guada y Mati, quienes llevan adelante Namida Nikkei y Boken Sushi, se nos ocurrió que podíamos desarrollar un delivery de frutas y verduras distinto, nuevo, con una estética sin precedentes en el rubro y utilizando todo lo que sabíamos: ellos sobre gastronomía y Clica sobre digital.

Preguntar para aprender

En mi Instagram cuento con una masa crítica de gente que me sigue que afortunadamente es muy genial y se copan cuando propongo alguna cosa o pregunto algo.

Entonces hice una encuesta en la cual les pedí a las personas que respondieran, entre otras cosas, cuántas veces por semana comen verduras y qué verduras y frutas consumen habitualmente.

Más de 1000 personas respondieron la encuesta de consumo y nos dio un montón de información acerca de cómo se comportaría el mercado con el pasar de los meses. Está bien, era una muestra sesgada ya que en gran parte habían respondido gente de entre 18 y 25 años, pero fue un muy buen comienzo.

Esta encuesta nos dio datos, por ejemplo, de cuáles verduras se consumían más. El top 5 encabezado por el tomate, la cebolla, la papa, zanahoria y calabaza.

Palta, ¿quién te conoce?

Esto mismo ocurrió con las frutas. E incluso les preguntamos cuántas veces por semana comían verduras. Más del 80% que respondió comía al menos 4 veces por semana.

Y bien: teníamos información y la observación de cómo se estaba comportando el mercado. Pero nos seguían faltando muchas cosas.

El desafío logístico

Uno de los desafíos más grandes de todo negocio digital de volumen es la logística. Cómo hacer frente a la demanda sostenida de un alto volumen de pedidos. En ese sentido, teníamos muy en claro que comenzar con una oferta completamente customizada de frutas y verduras nos iba a dificultar aprender cosas básicas que necesitábamos antes: el packaging, la experiencia de compra, los procesos de compra, flujo de caja y demás. Entonces decidimos salir con una oferta fácil de implementar: combos cerrados y fijos de determinados productos.

Sabíamos que no era sostenible tener esta oferta de productos. Menos al público que apuntábamos, el cual compra por comodidad y no importándole pagar un extra por el servicio puerta a puerta, pero nos resultaba mucho más fácil estandarizar la oferta y concentrarnos en aprender de otras cuestiones primero.

Que comiencen los juegos del diseño

Trabajar en la identidad de una marca es un proceso de mucho vértigo. La hoja en blanco y todos los caminos posibles que se desprenden de la libertad absoluta para crear puede ser algo muy difícil si el equipo no lo sabe llevar bien. Por suerte tenemos un equipo increíble al que no le pasa esto.

No saben lo que nos divierte este proceso 🙂

Comprando en Mazorca v1.0

Quienes trabajamos con tiendas digitales sabemos que la experiencia de compra es fundamental y es tan importante a veces como el producto en sí. Por eso nuestra primera aproximación fue un catálogo en PDF que podía reenviarse fácilmente por cualquier plataforma y que tuviera links directos al WhatsApp.

Lo hicimos así por su costo, por su facilidad de implementación y por lo sencillo que nos resultaba plantearlo así. Sabíamos que a futuro íbamos a necesitar una web, pero para validar algunas cuestiones internas nos sirvió un montón.

Esto que ven acá es la versión inicial de cómo Mazorca salió a ofrecer sus productos.

Con esta oferta de productos salimos con friends & family: un exclusivo núcleo de gente increíble que te banca en todas y con quienes podés hacer experimentos porque te quieren entonces soportan que les llegue un tomate blandengue o una banana pasada.

Que la marca comience a hablar

Los negocios del futuro hablan, tienen personalidad y compromisos. Piensan, comparten. Generan valor y entretienen. Entonces, gracias al equipo de comunicación de Clica, generamos una identidad visual y una estética acorde al mundo sobre el que queríamos hablar.

Pero el qué es muy importante también. Nuestro equipo de Social Media sabe cómo proponer en la incertidumbre. Y a pesar de que podemos equivocarnos en el tono, en el contenido y en la forma, creemos que es parte orgánica del armado de una identidad digital.

Si esto es el MVP, no me quiero imaginar cómo será el futuro

El feedback es todo

Así decía en un sticky note que tenía pegado al monitor. Y justamente lo que buscábamos era entender qué estábamos haciendo bien y mal, porque sobre eso teníamos que ajustar y volver a proponer.

Creamos una encuesta de calidad, luego de la primera tanda de envíos, en la que le preguntamos a todas las personas que compraron cuál había sido su experiencia con el producto, con la atención recibida, con el delivery, con el packaging y con la plataforma. Con toda la experiencia, bah.

Y llegamos a la conclusión de que estábamos cumpliendo en casi todas las áreas salvo en packaging y la elección de la fruta:

No hay mejor que el cliente que te dice lo que hacés mal, es clave para entender y corregir. Hay que valorarlos ya que no hay muchos. La mayoría cuando detecta algo que no le gusta se va directamente y no vuelve, en lugar de marcarte lo que deberías mejorar. Nosotros fuimos muy concretos y así fue la respuesta que recibimos.

Nuestro packaging al comienzo era de nylon, una bolsa con más bolsas dentro.

Mucho plástico, lo sabemos…

Siempre supimos que no solo no era ecológico, sino que era demasiado transitorio. A veces, en el apuro de comenzar uno prioriza ciertas cosas y el packaging no estuvo en los primeros planteos (nos centramos en el producto), pero no pasó mucho tiempo para que lográramos la versión siguiente, ecológica y reutilizable.

Mazorca, hoy

¿eCommerce o WhatsAppmerce?

Siempre supimos que la clave era replicar la experiencia de compra de una verdulería, pero en digital. Y había llegado el momento, tan solo 6 semanas luego de comenzar, de lograr una propuesta de compra fácil y 100% customizable por cada cliente.

E implementamos un catálogo online donde se puede pedir frutas y verduras de forma muy rápida, fácil de elegir y que termina en un WhatsApp de Mazorca.

El desarrollo de un eCommerce como el que necesitamos tenía cierta demora en la implementación que no sentíamos necesario esperar para validar la propuesta, entonces hicimos la nueva tienda de Mazorca.

Podés elegir los productos, te dice el subtotal y termina en un WhatsApp. Algo muy fácil, cómodo y que implementamos en menos de un día.

Mazorca, hoy

El siguiente paso será implementar la pasarela de pagos para que la gente pueda elegir cómo pagar, ponga sus datos de dirección y haga sus aclaraciones si es que hubiera alguna.

No dejar de aprender

La mejora continua no es ni más ni menos que saber aprender en el camino.

Luego de un mes de funcionamiento, volvimos a preguntarles a nuestros clientes qué les parecía la nueva plataforma de compra, el packaging, la experiencia, las frutas, etc. Luego de haber ajustado un montón de cuestiones nos parecía importante nuevamente tener la brújula calibrada.

Qué importante es aprender

Qué lindo es ver cuando un planteo funciona. Nos falta, pero estamos en camino.

Sabemos que este camino es largo y recién comienza, pero no queríamos dejar de compartir el proceso mediante el cual pensamos y diseñamos lo que hacemos: campañas de marketing, acciones o emprendimientos.

Si quieren saber cómo sigue todo este viaje, sigan a Mazorca en las redes que de seguro los va a entretener, y quien sabe, en una de esas terminan siendo clientes.

Stay tuned.

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